*Twitter, Facebook y los problemas de cálculo de las Redes Sociales.

 

Twitter reconoce que lleva tres años midiendo mal su número de usuarios activos mensuales.

 

Twitter acaba de presentar resultados financieros. La noticia dio como siempre para unos cuantos análisis sobre datos económicos y para que la bolsa respondiese a la cuestión, pero además sirvió para desvelar otra cosa, otra cosa un tanto inesperada. Twitter acaba de reconocer que lleva tres años contando mal su número de usuarios.

Facebook también tuvo problemas

La cuestión hace además que se vuelvan a traer a la mesa otros problemas de cifras y de contabilidad que han tenido en los últimos tiempos las redes sociales. A Facebook se la ha acusado hace unas semanas de tener números imposibles. La compañía asegura tener unas cantidades de usuarios que encajan en una demografía que son incompatibles con los números del censo. Para los anunciantes (y para los medios), la cuestión fue bastante polémica. Lo fue, sobre todo, porque este no era el primer error que Facebook mostraba en relación a sus números. De hecho, se podría decir que en los primeros meses de 2017 los grandes escándalos de Facebook estuvieron ligados a los problemas de cálculo. Cerró 2016 reconociendo que había medido mal los resultados que presentaba a anunciantes (midieron clics de más en visitas a anunciantes) y continuó mostrando divergencias en datos de engagement. Antes había contado mal las reproducciones de anuncios de vídeo.

Jardines cerrados y problemas de confianza.

Y este es de hecho el gran problema de las redes sociales: son universos cerrados en el que los datos son los que las compañías del sector ofrecen. Para los anunciantes, la cuestión es complicada y muy criticable, ya que quienes están auditando lo que pasa son quienes protagonizan lo que pasa. Tienen que fiarse de esas compañías, pero escándalos y datos como estos hacen que la confianza sea un tema bastante espinoso. Los anunciantes se fían cada vez menos de las redes sociales, ya que no solo no tienen nada claro cómo sus algoritmos toman las decisiones sino que además sienten que no tienen las garantías que querrían.

 

Fuente. ©PuroMarketing.